dimarts, de març 10, 2015

La plenitud, entre els 40 i 50


Marañón asesta un buen golpe al mito de la juventud: la función sexual en el hombre no está verdaderamente madura más que a partir de los treinta y cinco años (la edad del héroe de Senectud), la vida afectiva alcanza su apogeo incluso más tarde: "La verdadera plenitud del corazón del hombre, para el amor y para toda suerte de sentimientos delicado o apasionados, no se adquiere sino entre los cuarenta y los cincuenta años." Creyendo lo contrario, supersticiosamente los hombres se ponen a amar a los veinte o a los treinta, repartiendo a manos llenas la desilusión y la infelicidad.


Guido Ceronetti, El silencio del cuerpoEd. Acantilado, Barcelona, 2006, pàg. 124.
Fotograma de "Des de Rússia amb amor" (1964), de Terence Young